Un post simple.
La frustración de no saber que hacer con mi vida me duró un buen tiempo. No me daban ganas de absolutamente nada, ni siquiera de ir al gimnasio. Lo único que me daba ánimo era saber que faltaba menos de un mes para terminar mi contrato de trabajo.
La frustración de no saber que hacer con mi vida me duró un buen tiempo. No me daban ganas de absolutamente nada, ni siquiera de ir al gimnasio. Lo único que me daba ánimo era saber que faltaba menos de un mes para terminar mi contrato de trabajo.
En mi último dia en la empresa recibí una bonita sorpresa de
todos mis compañeros: me hicieron una despedida que me hizo llorar, no me lo
esperaba y fue algo que me alegró el alma. Ese dia lloré pensando que
posiblemente nunca más voy a ver a esas 28 personas con las que trabajé durante
6 meses en brasil… pero bueno, así son las cosas cuando decides tener vida de
viajero.
Terminé de trabajar y a la semana siguiente vino mi familia
a visitarme. Estuvimos unos días en Sao Paulo y otros en Rio de Janeiro,
conocimos mucho... aunque a mis papás no les gustó mucho este país, dicen que
es feo, sucio y que huele a orines; creo que no tuvieron la oportunidad de
conocer los lugares verdaderamente bonitos. El resultado de la semana continúa
siendo el mismo: los amo mucho pero no quiero vivir más con ellos.
Entonces: ¿qué voy a hacer? Ando buscando a donde irme, un
país de habla hispana donde pueda trabajar en comunicación. Estoy enviando mi
currículo, aplicando a empleos… llevo un proceso adelantado en el que tengo
mucha fe, pero todavía no puedo contar nada.
Me quedan 2 semanas en Brasil: una de viaje y otra de
carnaval… luego volveré a casa. No puedo creer que esto se acabó, me sorprende
como pasa el tiempo!!! Llegaré a Medellin a hacer nada, tomarme un tiempo para
descansar y graduarme. La vida me irá dando respuestas poquito a poco.
Por ahora seguiré bailando forró, comiendo brigadeiros y
tomando guaraná hasta que esto acabe. Nos leemos en la próxima!