Un mes. Eso fue todo lo que estuve en Colombia.
A veces me pregunto cuáles son las ganas que tengo de huir
de todo lo que conozco, de quienes me quieren, de mi zona de confort.
Salí hacia Panamá con lágrimas en los ojos… es la tercera vez que me voy de casa y todavía no me acostumbro. Después de un corto viaje, llegué a lo que sería mi hogar por 5 días: el colchón de la sala de gente desconocida que muy amablemente me dejó quedar ahí mientras conseguía donde vivir.
El primer día de trabajo siempre es asustador, uno no sabe
cómo son los compañeros, los jefes, el ambiente… pero generalmente, al comienzo
todo es color de rosa. Para CADA ayuda que requieras, debes hacer un ticket
(una petición por escrito), y después de 2 semanas ya estoy cansada de ellos:
ticket para que me dieran un pc, ticket para que me abrieran una cuenta, para
que me dieran un mouse, otro más para instalar los programas… mejor dicho,
ticket hasta para ir al baño!
Mi jefe es una señora adorada, paciente, tipo mamá. Lo más
tierno es que me dice “amiga”: “oye, amiga, tenemos que mandar un comunicado”…
jajaja la amo, es tan bella, me inspira a trabajar.
Volviendo al tema de vivienda, me mudé a un apartamento con
una mexicana, una argentina y un peruano. Es una combinación rara, a veces
todos hablamos y nadie entiende a nadie. Tengo mi habitación sola con cama
doble y ventilador, es simple y cara. Comparto baño, cocino diario e intento
conversar con mis roommates, pero aquí cada uno tiene su mundo. Todavía no me
acostumbro a vivir con interns, todavía me enojo cuando alguien no lava los
platos, soy la única que tiende la cama, que arregla y limpia el cuarto… Dios,
creo que soy de otro mundo.
El calor panameño está acabando con mi cuerpo, mi piel, mi
pelo y mi buen genio. Caminar al trabajo todas las mañana me hacía derretir,
así que empecé a tomar un bus que me lleva en 3 minutos y que cuesta $0.50, increíble!
El choque cultural me ha llevado a peliar en varios lugares,
los panameños son muy perezosos, el servicio al cliente es malísimo. Ejemplo: entré
a un almacén grande, buscaba unos ganchos. Habían 2 chicas empleadas del
almacén sentadas y conversando. Les pregunté por los ganchos y una de ellas me
dijo: “vaya hasta el fondo, allá pregunta”. WTF! Ud trabaja aquí, su trabajo es
ayudar, conchuda!! Pero en fin… tendré que empezar a ser más paciente y a relajarme
con esta gente. La vida me pone pruebas para que yo deje de ser neurótica y
afanada… pero parece que no he aprendido.
Saludos desde Costa del Este – Panamá, una zona donde
desafortunadamente no hay playa para relajarse el fin de semana :(