Antes de cerrar el capítulo de Brasil y comenzar con otra
etapa de mi vida, quiero hacer un resumen de lo que PARA MI significó
sumergirme en esta cultura; lo que aprendí, me gustó y odié.
Comenzaré por expresar que los brasileiros son las personas
más amables del mundo! Les gustan los extranjeros y siempre tratan de ayudarte
en lo que necesites, te reciben en sus casas sin siquiera conocerte, se
interesan por ti, abren las puertas de sus familias y hacen que te sientas como
en tu propia hogar.
Son fiesteros, bullosos, animados… todo es una celebración. Brasil
es alegría, es movimiento, es danza y carnaval. De lunes a domingo puedes
encontrar fiestas en todo el país, el problema es cuando debes madrugar al dia siguiente,
pues la rumba comienza a media noche.
Son exageradamente promiscuos; no necesitan saber ni tu
nombre para balancearte encima de ti y besarte… las chicas lo permiten, por eso
es que ellos lo hacen. Donde sea que estés, no importa si es el metro o el
centro comercial, vas a encontrar parejas besándose apasionadamente. La gente
coquetea normalmente, si se gustan se pueden ir a la cama esa noche y listo,
nunca más se ven. (No estoy diciendo que siempre es así, pero generalmente
ocurre). Creo que es por eso que hombres y mujeres son tan celosos y cuidan a
sus parejas de forma excesiva, o en otras palabras, desconfían inmensamente de
ellos.
Su comida es exquisita, deliciosa… aunque comen frijoles y arroz todos y cada uno
de los días de su vida. Tienen variedad de pastas, carnes (una delicia),
legumbres, frutas de todos los colores y tamaños. Almorzar afuera es una grata
experiencia cada dia, pues siempre encuentras cosas diferentes para
elegir. Además hay panaderías y
lancherias (donde venden comida rápida) en cada esquina, perros calientes
preparados con maicitos, arveja y pure de papá. En Brasil nada tiene mucho
condimento porque para ellos si algo está un poco salado, es muy salado y si le
pones un poquito de dulce, es mucho dulce. Por otro lado las servilletas de los
restaurantes no son servilletas, parecen más un pedazo de plástico muy fino con
el que debes limpiarte la boca, pero que no absorben nada de grasa.
Brasil tiene lugares hermosos, playas paradisiacas que te
hacen olvidar que el resto del mundo existe. Nada mejor que pasar el fin de
semana en la arena con buenos amigos, música y una cerveza helada… porque para
ellos la vida no existe si no hay cerveza (o caipirinha).
Es un país caro, muy caro. Pagan bien, pero del mismo modo
gastas. Tomar un bus, por ejemplo, cuesta alrededor de 1.5 dolares, cuando en
mi país cuesta menos de 1 dólar. Si te quedas un tiempo sin trabajo, te mueres
de hambre.
Hay hombres lindos, bronceados, de buen cuerpo y sin camisa
en todo lugar al que vayas.
No sé si son perezosos, pero siempre comienzan a trabajar tarde, tipo 9 de la mañana… o luego.
No sé si son perezosos, pero siempre comienzan a trabajar tarde, tipo 9 de la mañana… o luego.
El 70% de los cantantes componen sertanejo, una música de
pueblo, entonces cualquier canción, en cualquier idioma, corre el riesgo de ser
traducida a portugués.
Me gustó Brasil, volvería a visitar sus playas y ciudades
grandes, pero no viviría allá. Espero que algún día se animen a conocer el país
vecino a descubrir ustedes mism@s la cultura brasilera.
Hasta aquí ha llegado este viaje, próxima parada: PANAMÁ!
Hasta aquí ha llegado este viaje, próxima parada: PANAMÁ!